Las cookies de las que hablaremos en este artículo no se comen. Tampoco tienen formas graciosas ni están diseñadas para deleitar tu paladar. Las cookies digitales (también conocidas como “de ordenador” o “de seguimiento”) son archivos de texto, generalmente encriptados, que se ubican en los directorios del navegador por órdenes del servidor.
Estos pequeños archivos se utilizan para permitir a los usuarios navegar con más facilidad y desarrollar ciertas funciones y procesos en los sitios web. Estos textos encriptados se crean cuando el navegador de un usuario carga una página concreta. Esta página envía información al navegador y se genera el archivo de texto. Cada vez que el usuario regresa a la misma página, el navegador rescata este archivo y lo envía al servidor de la página. También pueden aparecer cookies de terceros en una misma página, que son colocadas por otros sitios web que ofrecen anuncios en la URL que el usuario visita.
El propósito fundamental de estas “galletas electrónicas” es diferenciar e identificar a los usuarios. Su papel es ofrecer una navegación personalizada a cada persona.
Por ejemplo, en las páginas donde puedes entrar y ya apareces validado, este ahorro de tiempo se consigue gracias a las cookies que informan al servidor de que ya eres un usuario registrado. Por lo tanto, tienes acceso a servicios y puedes realizar operaciones que están restringidas para los usuarios no identificados. Las cookies gestionan las sesiones de inicio de sesión, lo que permite a los usuarios permanecer conectados mientras navegan por diferentes páginas del mismo sitio web sin tener que iniciar sesión repetidamente. Esto es esencial para servicios como el correo electrónico, banca online y redes sociales. Otros sitios web emplean una cookie para personalizar su apariencia según las preferencias del visitante.
Imagina el caso de un eCommerce, donde las cookies permiten que los carritos de compras recuerden los artículos que has agregado incluso si navegas a otras páginas o cierras el navegador temporalmente.
Como decíamos, cuando visitas un sitio web, es común que el propio sitio (dominio principal) cree cookies para recordar tus preferencias y mejorar tu experiencia. Estas se conocen como cookies de primera parte. Sin embargo, las cookies de terceros son creadas por un dominio diferente al sitio web que estás visitando directamente.
Esto suele ocurrir cuando el sitio web que visitas tiene contenido integrado de otros sitios, como anuncios, vídeos o botones de redes sociales. Por ejemplo, un sitio web puede incluir contenido de otros sitios, como anuncios, vídeos de YouTube, botones de “Me gusta” de Facebook, etc. Cuando este contenido se carga, también lo hacen las cookies del dominio de ese contenido externo.
Estas cookies permiten que el tercero, como una red publicitaria, te siga a través de diferentes sitios web. Por ejemplo, si una red publicitaria tiene anuncios en múltiples sitios, puede usar cookies de terceros para rastrear tu navegación y mostrarte anuncios personalizados basados en tu comportamiento en línea.
Entre los principales usos de las cookies de terceros destacan:
Las cookies de terceros han sido objeto de debate debido a las preocupaciones sobre la privacidad. Pueden rastrear a los usuarios a través de múltiples sitios web sin su conocimiento explícito, lo que ha llevado a regulaciones más estrictas. Normativas como el GDPR en Europa han puesto restricciones sobre el uso de cookies de terceros, exigiendo a los sitios web que obtengan el consentimiento explícito de los usuarios antes de rastrear su actividad.
Como usuarios, tenemos la capacidad de gestionar la mayor parte de las cookies con las que nos encontramos navegando en la web:
Desde 2020, Google ha desarrollado distintas alternativas para eliminar las cookies de terceros de su navegador, Chrome. Sin embargo, la actividad de los organismos regulatorios mundiales y las dudas de gran parte del sector han hecho que todas las propuestas que ha ido realizando han ido cayendo en saco roto, hasta llegar a julio de 2024, cuando reconoció que había llegado el momento de buscar otro enfoque.
“Estamos proponiendo un enfoque actualizado que permita a los usuarios elegir. En lugar de eliminar las cookies de terceros, presentaremos una nueva experiencia en Chrome que permita a las personas usuarias de internet tomar una decisión informada para toda su navegación web, y que podrá ser ajustada en cualquier momento. Estamos discutiendo este nuevo camino con los reguladores y nos comunicaremos con la industria a medida que lo implementemos.
Conforme esto avanza, sigue siendo importante que los desarrolladores tengan alternativas que preserven la privacidad de los usuarios. Las APIs de Privacy Sandbox continuarán estando disponibles e invertiremos en ellas para mejorar aún más la privacidad y su utilidad. También tenemos la intención de ofrecer controles de privacidad adicionales, por lo que planeamos introducir IP Protection en el modo incógnito de Chrome”, explicó el vicepresidente de Google Anthony Chavez.
Imagen: GPT Plus
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